25.3.09
13.3.09
28 de marzo, entre las 20.30 y las 21.30 horas, APAGA TUS LUCES.
Actuá contra el cambio climático. Unite a la hora del planeta.
¿Qué podes hacer durante la hora del planeta?
> Ahorrar energía apagando luces y desenchufando aparatos electrónicos durante UNA HORA. (no basta con apagarlos, hay que desenchufarlso porque igual consumen energía)
> Sé eficiente poniendo bombillas de bajo consumo.
> Disminuí tus emisiones poniendo el aire acondicionado a 25º o la calefacción a 20º.
> Disfrutá organizando una fiesta de velas con tus amigos.
http://www.vidasilvestre.org.ar/
Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.
Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha. En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares.
Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.
Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.
Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: “Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita,
¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?
8.3.09
26.2.09
Los días se fueron haciendo más lisos. Sólo quedaba dejarse llevar por ellos, deslizarse hasta el fin de los años y listo. Cuando quisieran darse cuenta, todo habría pasado como si no hubiera pasado nada. Eso es lo bueno y lo malo del tiempo. Es algo bien difícil de percibir, porque su suavidad amable hace que uno se sienta cómodo y deje las cosas como están. Sólo que nada está como está, nada está quieto, y cuando uno quiere darse cuenta aparece en otra parte o con otros años, o en otro continente. Como les pasa a las placas de la tierra.
23.2.09
" Cuando llorar es un alivio, cuando es como contar, descargar el peso del corazon con tanto peso, con tan pesada carga, por más que sea un corazón pequeño. La carga nunca tiene que ver con el tamaño del corazón. Hay corazones diminutos que llevan cargas enormes, como las hormigas. El corazón es una hormiga obrera, y la carga es una hoja grande y verde. A veces no es verde. A veces sí lo es, y se llama "tarea" la que nos toca en la vida, porque así son las cosas. No siempre se puede elegir y no importa si nuestro corazón es grande o pequeño.
El corazón crece y crece, nos volvemos más grandes. Y que fuera difícil no es que fuera ni bueno ni malo. Era. Así era.
El perro a sus pulgas. El sol a otros países. La noche a otros pastos. Las personas a otros caminos. Los relojes a otras horas. Cada uno busca su camino, y somos tantos. No siempre podemos ir juntos."



